VI - La biblioteca
Melany y Nube empezaron a bajar. Tenían que andar con
cuidado porque la piedra estaba húmeda y llena de musgo. Se detuvieron en la
primera puerta. Era de color rojo reluciente. Melany la abrió sin dificultades
y encontró adentro una biblioteca. El techo era bajo y las estanterías
estaban ubicadas de manera caótica, al igual que los libros. Había de todos los
tamaños, de todos los temas, con dibujos y sin dibujos, en diferentes idiomas y
sin palabras, antiguos y nuevos, gordos y flaquitos, pero todos, todos, estaban mezclados.
Algunos estaban desparramados, otro apilados, algunos en el piso, otros sobre
mesas, algunos estaban cerrados y otros abiertos. Un gato azul, de pelo corto,
caminaba lentamente por encima de ellos. Melanie, entusiasmada, empezó a hojear
un libro tras otro, se sentaba, se paraba, iba y venía. Nunca había visto
tantos libros juntos. En particular, le llamó la atención uno naranja que no
tenía título. Lo abrió. Las hojas estaban en blanco. El gato se acercó y,
ronroneando, se acarició contra su brazo.
Melanie guardó el libro en su mochila, junto con otros tres que le gustaron.
Uno era de recetas para hacer tortas y galletitas, otro sobre cómo observar e
interpretar las estrellas y otro estaba escrito en una lengua desconocida y de cada página emanaba un olor diferente.




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