V - La selva

Al salir se encontró en una selva exuberante. Había árboles altísimos con lianas colgando y helechos gigantes. Se escuchaban sonidos de animales desconocidos y volaban insectos grandes y coloridos por todos lados. El calor y la humedad eran intensos. Un sendero angosto se adentraba. Melany lo siguió. Nube caminaba jadeando contento, oliendo todo, haciendo pis acá y allá.

Abundaban los hongos y las flores. Los primeros los había marrones, naranjas y amarillos, tenían formas alargadas y retorcidas, con la superficie llena de pliegues. Algunas flores eran de distintos matices de azul, otras bien negras y otras blanquísimas. Cuando las mariposas de color blanco se posaban en las flores negras, al ratito las flores salían volando y las mariposas ocupaban su lugar convirtiéndose en flor, pero manteniendo su color original. Esto sucedía de manera constante: lo que era de una forma y estaba quieto, al ratito era de otra y se movía. Donde había un color, al poco tiempo había otro. Melany se acercó a oler una de las flores negras y esta le hizo cosquillas en la nariz agitando los pétalos.

Al terminar el sendero llegaron al borde de un agujero vasto y profundo que, hacia el fondo, como si fuese un embudo, se angostaba. Por adentro, en espiral, bajaba una escalera de piedra y, de tanto en tanto, aparecía una puerta. El final no se veía.



Comments

Popular Posts