II - Comienzo del viaje
Una tarde, cuando el ruido de adentro se volvió
insoportable, aunque no se lo permitían, Melany salió a pasear. Nube la acompañaba. Llevaba en su mochila agua y unos pancitos con
queso que había cocinado su mamá la noche anterior. No tenía rumbo fijo y
caminaba lento. De a poco se fue alejando de la villa y entrando a un barrio
desconocido. Le gustó una callecita angosta y poco transitada. Eligió seguir
por ahí. Miraba hacia todos lados con curiosidad. Le llamó la atención un lugar
cubierto con chapas. Espió por una rendija. Del otro lado había un patio descuidado
y, al fondo, una casa que parecía abandonada. Melany levantó una de las chapas y junto con Nube se metieron.


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